Que bueno que viniste…
Marcha Nórdica Coruña, su historia
Año 2012
Recuerdo perfectamente esa llamada telefónica de una alumna, que venía de pasar un fin de semana en Madrid y me contaba con entusiasmo que había probado un deporte nuevo en el Parque del Retiro. Se había iniciado en Marcha Nórdica.
Comentaba que tenía que probarlo, que me iba a gustar y que posiblemente fuese interesante para mí como profesional de la actividad física y el deporte.
Sin lugar a dudas esa llamada marcó un antes y un después en mi vida profesional y personal. Ese caminar con bastones que al otro lado del teléfono NO me parecía tan extraordinario, finalmente fue el primer paso de esta historia que paso a paso quiero contarles.
Qué bueno que viniste es una frase que me lleva a mis orígenes, que utilizamos cuando nos alegramos de que alguien o algo esté presente en ese momento y nos permite compartir algo único e irrepetible.
Pongo este nombre a este relato porque siento que la Marcha Nórdica llegó a mí en un momento crucial de mi vida. Todo lo que me ha brindado a lo largo de estos años trasciende el plano profesional: es un estilo de vida que me ha demostrado la importancia y el valor de nuestra profesión, y que sin lugar a dudas necesitamos vivir activos y en comunidad.
Si eres una persona que forma parte de este grupo o lo fuiste en algún momento, todo mi agradecimiento en esta frase: ¡QUÉ BUENO QUE VINISTE! Has contribuido a crear una nueva realidad y eres protagonista única e irrepetible de esta historia.
Esa llamada sucedió en mayo de 2012. Poco después, en agosto de ese mismo año, se impartió en Ourense un curso de Nordic Walking. A parte del calor que pasamos, ese fue mi primer contacto real con esta actividad física.
Al acabar esa formación sentí que verdaderamente la Marcha Nórdica tenía algo nuevo que aportar: posiblemente el complemento ideal para todas esas clases impartidas dentro de una sala o de un gimnasio con pesas. Pensaba: «Esto es genial — podemos trabajar el sistema cardiovascular de una manera más divertida, al aire libre, en grupo, y ya no necesitaremos aburrirnos en la típica cinta de correr, la elíptica, etc.»
Decidí comprar mis primeros seis pares de bastones de Marcha Nórdica en Cume Norte, una tienda de montaña de A Coruña que no dudó en ayudarme a conseguirlos. Aunque ahora cueste pensarlo, en aquel año no había dónde comprarlos en la ciudad.
Así transcurrió ese período de 2012: intentando que mis alumnas probasen y disfrutasen de algo nuevo, publicando en redes sociales clases gratuitas de Marcha Nórdica en A Coruña para llegar a nuevas personas — lo cual debo ser sincera, en la gran mayoría no se apuntaba nadie.
En ese año trabajaba algunas horas en Metropolitan La Solana, un gimnasio reconocido de A Coruña en un enclave ideal para implementar la Marcha Nórdica. Debo agradecer a su directiva que me permitiera realizar allí mis primeras clases.
Con muy poquito que iba haciendo, me iba dando cuenta de que sí, verdaderamente la Marcha Nórdica tenía algo que a la gente le gustaba — o como solemos decir, «le enganchaba». En aquel momento no sabía qué era exactamente, pero sin lugar a dudas había que seguir marchando…

Primera clase. Año 2012
Continuará espera al siguiente post…
Cecilia Garcia Carrara
Salud y Movimiento-Marcha Nórdica Coruña