El problema que no sabía cómo resolver
Si leíste el primer capítulo de esta historia, sabes que octubre de 2012 fue el comienzo de la Marcha Nórdica en A Coruña. Un grupo pequeño, seis pares de bastones y mucho entusiasmo. El Nordic Walking había llegado a mi vida y yo estaba convencida de que tenía algo especial.
Pero había un problema. Y durante casi un año no supe cómo resolverlo.
Planteaba la actividad como sesiones puntuales, podríamos decir Clases de Iniciación para que las personas empezaran a conocer la Marcha Nórdica. La actividad gustaba, pero luego no había donde practicarla, y lógicamente nadie se animaba a hacerla sola, caminar con bastones en la ciudad en estos años llamaba mucho la atención.
Sin un grupo que te espere, sin un día marcado en el calendario, la actividad se diluía en la rutina de la semana. Y como sabemos: sin regularidad no hay adherencia, y sin adherencia no hay beneficios para la salud.
La segunda llamada que lo cambió todo
Hay personas que aparecen en el momento justo y nuevamente esa alumna que me llamó volviendo de Madrid ( ya lo conté en el post anterior) volviendo esta vez de Mallorca dónde había participado de un encuentro de Marcha Nórdica y Osteoporosis.
Allí había conocido a Eduardo e Isabel, del proyecto Nordic Walking Palma. Llevaban cinco años trabajando la Marcha Nórdica de forma sistemática, construyendo comunidad, fidelizando personas, haciendo que la actividad física al aire libre fuera parte real de la vida de su gente.
La solución era aparentemente sencilla: «Hay que practicar de manera regular. Un día o dos días a la semana, como una clase más.»
Suena obvio, dicho así. Pero cuando lo comenté con la gente de mi alrededor, la respuesta era siempre la misma: «Cecilia, aquí en Galicia llueve nueve meses al año. La gente no va a salir.» Pero aún así, había que intentarlo.
Octubre de 2013: el primer curso regular de Marcha Nórdica en Coruña
Y así, en octubre de 2013, por primera vez, la Marcha Nórdica en Coruña dejó de ser una actividad puntual para convertirse en algo real y continuo: todos los domingos por la mañana, una ruta de Nordic Walking por A Coruña y sus alrededores. Todos los martes, una clase de técnica de Marcha Nórdica en la Torre de Hércules.
Empezamos con cinco, seis, siete personas. Mis alumnos de siempre más alguna incorporación nueva. No era multitud, pero habíamos empezado…
Los domingos me exigían mucho trabajo invisible: durante la semana salía yo sola a explorar los recorridos, calcular distancias, comprobar el terreno. Por suerte al poco tiempo ya alumnos y alumnas me acompañaban en esa exploración y llegamos así construir más de 50 rutas de Marcha Nórdica por A Coruña y alrededores. Cada ruta era el resultado de horas de preparación, pero valió la pena.
2015-2016: Ya en Marcha…
Dos años después, en el curso 2015-2016, llegó el momento que lo consolidó todo.
Fue entonces cuando Salud y Movimiento y Marcha Nórdica Coruña adquirieron una dinámica que se mantuvo durante años: clases urbanas de Nordic Walking y rutas los domingos por la mañana. Surgieron también los primeros Viajes de fines de semana.
Esa estructura — clases de Marcha Nórdica, rutas, excursiones — fue la clave. Un hábito. Una comunidad. Un calendario que la gente esperaba cada semana.
Y así, poco a poco, nació de verdad la Marcha Nórdica en A Coruña.
Continuará…
Cecilia García Carrara
Salud y Movimiento — Marcha Nórdica Coruña